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El blog de Gonzalo González

Opiniones

Oficina de reclamaciones

Los asuntos más relevantes para Aragón en los últimos años han sido la política hidraúlica con la amenaza del trasvase del Ebro, la reforma del Estatuto, el problema demográfico que sufre Aragón, las nefastas comunicaciones con Francia y el boom especulativo de la construcción, especialmente en el Pirineo. Sobre ninguno de todos estos asuntos hemos podido escuchar la opinión de El Justicia de Aragón con la contundencia que requieren estas cuestiones y con la que se han expresado la práctica totalidad de la instituciones y agentes sociales aragoneses.

El Justicia es una de las instituciones que tienen más autoridad para encabezar los asuntos que hacen país. Sin embargo en los últimos años, bajo el argumento de la discreción, se ha autorelegado a una especie de oficina de reclamaciones de la administración. No quiero desdeñar esta labor, pero el Estatuto otorga un papel mucho mayor a esta figura, con un claro contenido político y con la legitimidad que le otorga estar por encima de las luchas partidarias para defender las cuestiones que nos unen a todos los aragoneses y aragonesas. Pero no se ha oído con la contundencia que requería un rechazo al trasvase del Ebro ni una defensa del máximo techo competencial en la norma principal del ordenamiento jurídico aragonés, como es el Estatuto de Autonomía, a la hora de su reforma. Algo que hace que la instución se diluya, pierda personalidad, relevancia institucional y entre la ciudadanía se considere un organismo administrativo más.

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¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?

Este gobierno no ha parado en siete años de proclamar la sólida relación entre los dos partidos socios de la coalición, PSOE y PAR, insistiendo que el amor es posible a pesar de las diferencias. Con el latiguillo de la estabilidad, Marcelino nos ha insistido en que no se trataba de una aventura pasajera, sino una relación estable con tendencia al infinito. Sin embargo existen enfrentamientos importantes que se quedan entre bambalinas y no han salido a la luz pública. Uno de ellos es el que existe entre los Departamentos de Agricultura y Alimentación, que dirige Gonzalo Arguilé, del PSOE, y el Departamento de Medioambiente, cuyo Consejero es Alfredo Boné, del PAR.

Ambas comparten ámbito de actuación, el medio rural, que tiene una gran dependencia de las ayudas públicas e incluso de las contrataciones que gestionan ambos departamentos, con procesos de selección cada vez más discrecionales. No ha sido casual que cada uno de los dos, en los últimos años, hayan creado empresas públicas e institutos como SIRASA, INAGA o SODEMASA que se extienden como una red por todo el territorio. En muchas ocasiones estas contrataciones van dirigidas a contar con comisarios políticos de un partido u otro en las comarcas. Por tanto lo que subyace más que diferencias ideológicas, es una auténtica batalla para conseguir el voto rural, además de fuertes personalismos.

Mientras que en las conversaciones privadas son constantes las puyas entre personal de confianza de ambos departamentos, se pone mucho cuidado en que las diferencias no trasciendan públicamente. En las Cortes solamente se ha escenificado este enfrentamiento en un pleno reciente en el que el PP realizó la misma pregunta oral a los dos consejeros, sobre la reintroducción del oso en el Pirineo. Más allá de la relativa importancia de la cuestión, se visualizó la tirante relación que mantienen ambos consejeros. Sin embargo en el tema hidráulico, que si es una piedra angular de la política aragonesa, Arguilé ha dejado entrever su malestar por haber sido ninguneado en la negociación política y, aunque sutilmente, ha dejado claro en los medios que no le ha gustado nada como ha lllevado las gestiones Boné.

Así que ahora que acaba la legislatura y la relación empieza a enfriarse, con el PAR una vez más revoloteando entre el PSOE y el PP, quizás en la intimidad lleguen a reconocerse que más que amor se trataba de sexo, aunque como dijo Woody Allen "el sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía es una de las mejores".

Cuba

Cuba

Evidentemente Cuba no tiene un gobierno democrático, pero hay argumentos sobrados para desconfiar del concepto de democracia que defienden muchos de los que desde el exilio están deseando la muerte de Castro para tomar el poder. Empezando por algunos que pretenden "democratizar" Cuba a golpe de invasión militar o golpe de estado para regresar al modelo de Batista.

No hay democracia sin elecciones libres, multipartidismo, libertad de opinión y de prensa. Pero tampoco hay democracia sin derechos básicos como la educación, la sanidad o simplemente la alimentación. Solo hay que echar un vistazo a los países de la zona en los que se celebran elecciones pero la democracia es meramente formal, una pura farsa. Incluso aquellos que ni las realizan y cuentan con la aceptación política y económica de Occidente. Para Miami el problema no es si en Cuba hay democracia o no, como tampoco importa si la hay en Haití o Dominicana, sino cual es el modelo político de la isla.

La total ausencia de libertades políticas en Cuba se suele acompañar de una crítica a las condiciones de vida en la isla, algo totalmente tendencioso echando un vistazo al entorno económico de la región. No se puede justificar una cosa con la otra, pero tampoco confundir. Conviene recordar que según el último informe de Desarrollo Humano de Naciones Unidas 1 (pdf) Cuba ocupa el puesto número 52 situándose en la zona de los países de Desarrollo Humano Alto de un total de 177 países, por delante de potencias como México (53), China (85), Brasil (63); a gran distancia de "democracias" de su entorno como República Dominicana (95), Nicaragüa (112), Colombia (69) o Haití (153), y por delante de algunos países europeos como Macedonia (59). A pesar de las dificultades internacionales y de el régimen totalitario, la revolución cubana ha conseguido logros reconocidos en toda América Latina.

La transición es deseable y además inevitable. Desconozco la fórmula para alcanzar la democracia con las presiones que vienen del norte y el anquilosamiento del régimen, para a la vez salvaguardar los logros de la revolución. Pero soy de los que no me gustaría ver convertida a Cuba en otra Haití.

1 El IDH (Índice de Desarrollo Humano) es una suma de tres valores: la esperanza de vida al nacer, el nivel de escolarización (primaria, secundaria y estudios superiores) y el PIB per capita.

Estilo PRI

El Gobierno de Aragón encarga periódicamente un barómetro de opinión a una empresa privada y hace públicos los resultados. Desde hace unos meses, repentina y misteriosamente desaparecieron los datos referidos a cuestiones electorales en la copia que se entrega a la prensa y a los grupos parlamentarios, en concreto la intención de voto, aunque el resto del estudio es exactamente igual. Nadie explicó nada. Así que los malpensados tenemos todo el derecho del mundo a sospechar que quizás esos datos no se hacen públicos porque son negativos para alguno de los socios de gobierno.

No es muy serio que un gobierno juegue con unos datos según su capricho y beneficien o no a su partido, pero este es el estilo PRI. Lo del PRI no va por el partido mexicano que estuvo en el poder 50 años (uno de sus líderes, el sindicalista Fidel Velázquez hizo celebre una frase:"A tiros llegamos al poder y solo a tiros nos han de sacar"), sino porque así se denomina al Departamento de Presidencia y Relaciones Institucionales, dirigido por J.A. Biel y responsable directo de dicho barómetro.

Así que, mientras tanto, nos tenemos que contentar con las encuestas que realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas, del Ministerio de la Presidencia español, que acaba de hacer públicos los datos del mes de julio (pdf, 161 Kb.). Ahí van un par de gráficos, el primero referido a la evolución de la intención de voto de PSOE y PP en los últimos años, y el segundo al resto de partidos, ambos respecto a elecciones generales, así que son de utilidad cero a la hora de intentar hacer alguna extrapolación a las próximas elecciones aragonesas del mes de mayo. Habrá que esperar a tener un instituto propio, y que desde el Gobierno compartan esos datos tan misteriosos que no pueden ver la luz pública.

¿Subvención o inversión?

¿Subvención o inversión?

Durante el verano no hay actividad parlamentaria propiamente dicha (ni plenos ni comisiones), el período de sesiones se reanuda en septiembre. Así que son buenas fechas para revisar papeles, mientras llega mi mes de vacaciones. Me topo con un recorte que me resultó curioso, es una Orden del Departamento de Economía, Hacienda y Empleo (Orden de 10 de enero, BOA 13/3/2006) en la que se da publicidad a las subvenciones concedidas durante el año 2005. Y lo guardé porque me llamó la atención que desde el Gobierno de Aragón se concedieron dos ayudas públicas de nada menos que 66.100 euros y 36.000 euros respectivamente (17 millones de las antiguas ptas.) a Heraldo de Aragón. Eso de dar dinero público a un periódico, más allá de la contratación de publicidad institucional, queda un poco feo, así que el concepto es la realización por parte del diario de un master privado de comunicación y periodismo que va por su cuarta edición, tal como se puede comprobar en su web .

Tan generosa ayuda, choca todavía más cuando compruebo que no parece que repercuta en el precio de la matrícula para hacerla accesible a todos los bolsillos, cuesta nada menos que 5.000 euros más 950 euros por actividades extra. Total: un kilo por diploma, si se suman las 25 plazas ofertadas más la subvención, ya llevamos 252.000 euros de ingresos (o 42 millones de ptas.) Aparece como patrocinador Ibercaja, así que por lo menos habrá alguna partida más de montante desconocido, y la Universidad cede instalaciones (Facultad de Filosofía y Letras) así como el Gobierno de Aragón con el Centro de Tecnologías avanzadas del INAEM, con lo que un gasto menos y un negocio muy rentable. Ya le gustaría a la Universidad de Zaragoza disponer de esos presupuestos para sus titulaciones oficiales. Pero el Gobierno de Aragón sabe muy bien con quien debe ser generoso. Por cierto, esta orden la firma el ex Consejero Eduardo Bandrés.

Aguaviva

Aguaviva

En la sección de Cultura de El País de hoy (21/7/06) se reseña un documental dirigido por Ariadna Pujol (en la foto) sobre la experiencia migratoria en Aguaviva. Desde el ayuntamiento de este municipio del Bajo Aragón y gobernado por el Partido Popular se trató de impulsar la llegada de inmigrantes para frenar el retroceso demográfico, aunque con un sesgo un tanto racista, ya que el llamamiento iba dirigido en un principio a argentinos, y luego se extendió a latinos y europeos del este, pero en ningún caso a magrebíes y subsaharianos. Su alcalde llegó a comparecer en dos ocasiones en la Comisión de Peticiones y DDHH a petición propia, a finales de la pasada legislatura y a comienzos de esta. La última fue bastante polémica por las discrepancias que manifestamos algunos grupos por la orientación de sus planteamientos, aunque en apariencia el proyecto parecía interesante. El documental según dice la crónica publicada "pone al descubierto, con contundencia, la sima abierta entre los aguavivanos y "los forasteros". "Comparten un espacio común y, sin embargo, no hay integración", comenta la directora".

El reto de integrar a la inmigración en el medio rural no ha sido tratado desde ninguna administración con suficiente rigor. En un país tan desvertebrado como Aragón sería necesario investigar fórmulas específicas para incentivar el asentamiento de la población inmigrante en nuestras comarcas, o al menos para favorecer la convivencia y la acogida en los lugares donde de hecho se está dando, mientras tanto los municipios como los inmigrantes van improvisando.

Ariadna Pujol retrata el efecto de la inmigración en un pueblo de Teruel

La directora dedicó cuatro años a realizar el documental 'Aguaviva'

TERESA CENDRÓS - Barcelona

Cuando hace unos cinco años a Ariadna Pujol (Barcelona, 1977) le propusieron dirigir un documental sobre la transformación de un pequeño pueblo de la provincia de Teruel, Aguaviva, por la llegada de decenas de inmigrantes que habían respondido a la llamada del alcalde para detener la pertinaz despoblación, esta joven licenciada en cine no tenía ni idea de hasta qué punto la experiencia le iba a cambiar la vida. Durante los cuatro años siguientes viajó frecuentemente a Aguaviva, conversó con su gente, entró en sus casas y compartió su intimidad. Tanto que, como ella misma dice, acabó haciéndose "invisible". Esta invisibilidad le permitió, a través de su cámara, "reflejar la cotidianidad" de los vecinos -los nacidos allí y los recién llegados- y, sobre todo, descubrir que las cosas no eran como las había imaginado al iniciar el proyecto.

"Mi intención era retratar la convivencia entre la gente del pueblo y los inmigrantes, pero enseguida comprobé que no iba a ser posible, sencillamente porque la relación entre esos dos mundos no se producía de forma fluida ni espontánea", explica la documentalista. Tan pronto como se dio cuenta de ello, Ariadna Pujol optó por filmar el paso del tiempo y, en definitiva, la vida en el pueblo. Así que rodó "detalles del día a día" que le dieran "pistas" para componer el mosaico de historias y emociones que ha acabado siendo Aguaviva.

El documental pone al descubierto, con sutileza pero también con contundencia, la sima abierta entre los aguavivanos y "los forasteros". "Comparten un espacio común y, sin embargo, no hay integración", comenta la directora, formada, al igual que Isaki Lacuesta y Mercedes Álvarez, en la fértil escuela del máster de documental de creación de la Universidad Pompeu Fabra. Al final, Ariadna Pujol ha terminado hablando en el documental no sólo de la inmigración y de sus efectos en un entorno rural, sino de otros asuntos que se le colaron por el objetivo: la vejez, la soledad, la incomunicación, el desarraigo... "Aguaviva ha recibido un gran regalo: la realidad".

Si algo ha preocupado a la cineasta en el proceso de montaje del ingente material rodado ha sido "no traicionar" a los protagonistas. "Cuando tienes entre manos un material tan delicado, sientes que estás absorbiendo a los personajes, a los que te une un vínculo emocional, y te surge la duda moral de cómo presentarlo para no resultar ni impúdica ni complaciente". Un dilema que está convencida de haber sabido resolver.

CRÍTICA

Realidad y paciencia

M. TORREIRO

La noticia se conoció en el año 2000. Entonces, el alcalde de un pueblo de la provincia de Teruel, Aguaviva, preocupado por la despoblación de su entorno, ofrecía públicas ventajas a quienes quisieran instalarse en el pueblo y enraizar en él. Pronto llegaron las primeras aceptaciones: chilenos, uruguayos, argentinos y rumanos se ofrecían a vivir en un lugar para ellos perfectamente desconocido. Tres años después, una joven recién licenciada, Ariadna Pujol, que ya había asombrado en festivales con su primer mediometraje documental, Tiurana (2002), una seca, concisa narración sobre los días finales del pueblo del título, amenazado por un pantano, aceptó el desafío de ver cómo había resultado la instalación de esos extranjeros en Aguaviva.

Y el resultado está aquí: un documental construido con paciencia, cuyo rodaje se extendió a lo largo de más de un año y en el que quedan reflejadas todas las contradicciones lógicas que el ofrecimiento del alcalde trajo aparejadas. Porque quienes emigran, lo descubrió E. P. Thompson hace ya muchos años en su modélico ensayo sobre la revolución industrial inglesa, no son contenedores vacíos, sino personas que viajan con su cultura, sus rituales, sus miedos; y cuando interactúan con los lugareños, lo que resulta es algo muy diferente a lo pensado.

La cámara de Pujol, siempre en un muy sutil, equilibrado medio camino entre la observación y la toma de posición, documenta el fenómeno con rotundidad. Y el resultado es una verdadera radiografía social, ajena tanto a la nostalgia por un mundo perdido (a la manera, para entendernos, del por otra parte espléndido El cielo gira, de Mercedes Álvarez) como a cualquier tentación maniquea.

Aquí, los personajes se expresan sin tapujos, dejan perfectamente al descubierto las actitudes de rechazo que sufren. Eso es lo que debería ser cualquier buen documental que se precie: una mirada limpia y atenta sobre un fenómeno que escapa a las portadas de los grandes medios, pero que nos refleja, como sociedad, mucho mejor que tantos diagnósticos académicos.

AGUAVIVA

Dirección: Ariadna Pujol. Intérpretes: actores no profesionales. Género: documental sociológico. España, 2005. Duración: 95 minutos.

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Chuntos

Chuntos

Ayer estuve en la inaguración del II Congreso de l'aragonés organizado por Chuntos por l'aragonés. La jornada se realizaba en el edificio Pignatelli de ZGZ, sede del Gobierno de Aragón y el salón estaba repleto. Muchas amigos/as y caras conocidas. El objetivo del congreso es crear una Academia de la Lengua Aragonesa que promueva la unidad de la lengua. Tras año y medio de esfuerzos de las asociaciones, colectivos y personas que promueven este encuentro y múltiples contactos con las instituciones aragonesas, Marcelino Iglesias excusó su ausencia al que se había comprometido a asistir, tampoco acudió ningún Consejero/a de su Gobierno. En representación del Ejecutivo acudió Juan José Vázquez, Viceconsejero del departamento de Educación, Cultura y Deportes, por si había alguna duda de que para este Gobierno PSOE-PAR la cuestión lingüística es un asunto de tercera división, siguiendo con su estrategia de dejar morir la lengua.

El Viceconsejero ni siquera tuvo la delicadeza de utilizar el aragonés en toda su intervención, aunque fuese testimonialmente con algún párrafo que le hubiera escrito algún/a asesor/a. Se le notaba que se encontraba incomodo, aunque ejerció un buen rollismo que rayaba la provocación escuchando lo que tuvimos que oirnos después de todos los incumplimientos del Gobierno que representa respecto a la no nata Ley de Lenguas, y al nuevo artículo 7 de la reforma del Estatuto, donde el aragonés y el catalán sigue sin ser nombrados como tales y sin declararse su oficialidad.

Eso si, citó a un poeta húngaro del que nos leyó unos poemas, para rociarnos de cosmopolitismo y expulsarnos del cuerpo los males que conllevan las lenguas bárbaras. Lo mejor de todo fue el mensaje: el Gobierno no va a autorizar la creación de una Academia del aragonés, objeto casi exclusivo del evento, con lo que podía haber finalizado su intervención inaugural diciendo "queda clausurado este congreso". Una intervención en la que no hubo ni un solo compromiso, ningún nuevo plazo respecto a la Ley de Lenguas para volver a ser incumplido. Nada de nada de nada. Por cortesía no se le abucheó, pero fue lamentable constatar la prepotencia de un Gobierno que se permite ningunear esta cuestión en su propio congreso y delante de los propios afectados. 

El aragonés sigue siendo una lengua clandestina, invisible y para las instituciones inexistente, exactamente igual que para el franquismo. Pero aún así ha sobrevivido, y también lo hará a este Gobierno jacobino y mediocre. Con o sin academia, lo principales es que la lengua la hacen los/as hablantes, y en tanto logramos los cambios políticos necesarios para conseguir la cooficialidad del aragonés y el catalán, el acto de ayer fue importe ya que supuso una renovación del compromiso desde la sociedad civil de continuar ese trabajo de recuperación que se realiza desde hace décadas.

Última oleada EGM

Última oleada EGM Se han hecho públicos los datos de la última oleada (pdf 310 kb.) del Estudio General de Medios, correspondientes a los meses de abril-mayo de 2006. Destaco una comparativa con las oleadas del año pasado. Los datos referidos a El Periódico de Aragón aparecen incluidos dentro de la cabecera de El Periódico en todo el Estado, con lo que no sirven para saber su tendencia en Aragón.

Biel y la Santísima Trinidad

La historia por entregas sobre quien será el candidato del PAR a la alcaldía de Zaragoza parece que despierta el interés mediático, a pesar de ser el partido con menor representatividad en el ayuntamiento y estar en la oposición. Biel continúa atrayendo la atención que no han logrado atraer sus dos concejales a lo largo de estos años, dejando en evidencia que cuando su partido pasa a la oposición, bien en Zaragoza o en Huesca, pierden toda relevancia y capacidad de influencia política, sin capacidad de recuperación. Estos años en la oposición municipal confirman algo que temen mucho dentro del PAR: son un partido cuyo medio natural es el poder, fuera del gobierno peligra su propia supervivencia.

Hacer de una cuestión interna, la elección del candidato a la alcaldía de ZGZ, un debate público también me parece un error. Biel se retrata ante la ciudadanía como el político que quiere controlarlo todo: su partido, el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Zaragoza, es decir la Santísima Trinidad. O mejor, pasar de ViceDios, como lo apodó un periodista, directamente a Dios. Mensaje que choca de lleno con la idea de renovación de su partido que el mismo ha tratado de vender durante estos años, y pone en evidencia que no han logrado consolidar ningún lider en Zaragoza. Esa idea de ser imprescindible y tener que estar en todas las salsas da muestras de debilidad. Me recuerda al caso de Fraga (Biel lleva camino de igualarle en años en la vida política) quien hasta hace cuatro días era el líder incuestionable de su partido en Galicia, parecía que era o él o el abismo, hasta que que lo llevó a la oposición y fue la única manera de abrir un proceso de renovación.

Yo dudo que finalmente Biel opte a la alcaldía, y creo que dentro del PAR hay cuadros relevantes con más ganas que el propio Biel de embarcarle en esta aventura del doblete, con muchos números de estrellarse en Zaragoza. Con un probable fracaso sería la única manera de abocarlo a ceder las riendas del partido a otras personas y relegarle a un puesto honorífico. El presidente de PAR no es ningún aventurero, su larga trayectoria le distingue por apostar siempre sobre seguro, por lo que sería muy extraño que arriesgue nada a estas alturas, a no ser que un exceso de ambición le lleve a quemar las naves.

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Zaragoza, cuartel de Europa

Zaragoza es desde hace décadas una ciudad con fuerte presencia militar: la Academia General Militar, San Gregorio, las cercanas Bardenas (el mayor campo de tiro de Europa), los controladores militares del aeropuerto civil, y la mayor parte del termino municipal cuyo titular es el Ministerio de Defensa. No hace mucho también teníamos base militar norteamericana y la ciudadanía nos movilizamos por su cierre.

Ahora viene el ministro español de Defensa con la chequera en la mano, en plan revival de Bienvenido Mr. Marshall, para dar marcha atrás en la historia. En esta nueva época en la que EEUU ha convertido en su bandera política los conflictos bélicos, con la guerra de Irak todavía en marcha, Guantánamo abierto, el recuerdo de Abu Ghraib reciente, y los secuestros en vuelos secretos de la CIA, nos venden lo afortunados que vamos a ser de albergar un centro de vigilancia de la OTAN. Esa OTAN que es la sucursal en Europa del ejército del presidente Bush. Algunos nos acordamos que hace cuatro días la OTAN de Javier Solana bombardeó a la población civil albano-kosovar. En estos tiempos en los que EEUU busca el enfrentamiento de civilizaciones, tener una base de vigilancia bajo dirección real norteamericana nos convierte en objetivo militar.

Una infraestructura así marca definitivamente a una ciudad, y hasta ahora nadie había dicho ni pio. Cualquier incineradora, almacen de residuos o carretera comarcal requiere más debate y estudios. Con este tema, total hermetismo. Para el Decano de la prensa aragonesa seguro que el asunto no va a merecer ni un centésima parte del espacio dedicado al nuevo estadio de futbol de La Romareda. No se si se refería a esto cuando el Presidente Iglesias hablaba de que Aragón era una "pieza de seguridad" entre el País Vasco y Cataluña, cual Acorazada Brunete, y si nuestra ubicación ha tenido algo que ver, pero desde luego es una pésima noticia formar parte de esa quiniela.

El PP cambia el paso, pero no la trayectoria

El PP cambia el paso, pero no la trayectoria Acostumbrados a que el PP en Aragón siguiera al pie de la letra las consignas de Génova, ha llamado la atención que no haya escogido el camino del enfrentamiento en la negociación del Estatuto aragonés. Si nos atenemos al contenido, no ha sido demasiado difícil. El texto aprobado no se sale una sola línea de lo políticamente correcto tanto para Ferraz como para Génova. Lo llamativo es el cambio de estrategia, de la crispación al consenso.

Gustavo Alcalde y Antonio Suárez están preocupados por anquilosarse una tercera legislatura en la oposición y han tomado buena nota del coste político que tuvo el apoyo sin fisuras al trasvase del Ebro. Y este discreto giro puede abrir puertas, no solo para recuperar electorado, también para facilitar al PAR que una vez más cambie de socio de gobierno, girando de una posición a otra. El PAR para poder volver a jugar con dos barajas necesita que el PP se quite dos sambenitos: el de trasvasista y el de contumaz centralista, y en eso están. En Aragón nada es imposible. Solo hay que recordar que Marcelino Iglesias calificó la macromanifestación aragonesista del 92 como una baturrada y apoyó la propuesta de trasvase del Ebro de Borrell. Y ahí lo tenemos desde hace ocho años de Presidente. De Biel, mejor no recordar su papel decisivo para que Aragón fuese por la vía lenta.

Si el texto del Estatuto era los suficientemente alicorto como para ser asumido por el PP, junto a la coyuntura favorable y las elecciones a la vuelta de la esquina, la suma da oportunismo político. Así que del viraje autonomista pepero que se empeña algún medio en convercernos no hay nada de nada. El PP habrá cambiado el paso, pero el ritmo se lo siguen marcando, como al PSOE, desde el mismo sitio.

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